Deslumbrantes Tesoros: Las Joyas Tutti Frutti de Cartier

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Las joyas Tuti Frutti de Cartier son una expresión de exuberancia y elegancia que han cautivado a amantes de la moda y coleccionistas durante décadas. Estas deslumbrantes piezas se caracterizan por su vibrante combinación de colores, la meticulosa artesanía y el innegable encanto que las hace verdaderamente únicas en el mundo de la alta joyería.

Inspiradas en la exuberancia de la naturaleza y en los exóticos paisajes de Oriente, las joyas Tuti Frutti de Cartier incorporan una rica variedad de gemas preciosas: esmeraldas, rubíes, zafiros y diamantes, entre otros. La paleta de colores es tan vasta como impresionante, creando composiciones que deslumbran con su resplandor y que evocan la alegría y la vitalidad de un jardín en plena floración.

Los diseños de las joyas Tutti Frutti

Cada pieza es una obra maestra de la artesanía, con cada gema cuidadosamente seleccionada y engastada para resaltar su belleza única. Los diseños fluidos y orgánicos capturan la esencia misma de la naturaleza, con formas que evocan hojas, flores y frutas en toda su exuberancia. Los detalles son exquisitos, desde el intrincado entrelazado de las ramas hasta los sutiles matices de color que dan vida a cada joya.

Entre las piezas más conocidas tenemos un brazalete que le perteneció a Evelyn Lauder que se vendió por la cantidad de 2 millones de euros en una subasta.

También el collar Collier Hindou, cuyo origen se remonta a 1901cuando fue mandado a hacer por la reina Alejandra, esposa del Gobernador General de la India. Este diseño fue la inspiración para crear el de la heredera de las máquinas Singer, Daisy Fellowes: Una impactante pieza creado con 785 gemas; la mayoría de ellas diamantes, zafiros y rubíes.

Las joyas Tuti Frutti de Cartier han sido codiciadas por los amantes de la moda y los coleccionistas de todo el mundo, desde su creación en la década de 1920 por el legendario joyero francés Jacques Cartier. Su estilo atemporal y su inigualable belleza las han convertido en piezas icónicas que trascienden las tendencias pasajeras, siendo símbolos de lujo y sofisticación que perduran a lo largo del tiempo.

Estas piezas se siguen creando, como el Collar Rajasthan (2016) creado «con una hilera de cuentas de esmeraldas de Afganistán de 343,68 quilates, se despliega con un sinfín de rubíes, zafiros y esmeraldas realzados con diamantes. En el centro, una esmeralda de Colombia de 136,97 quilates revela motivos florales probablemente tallados en los célebres talleres de Jaipur (India)», se puede leer en la página de la prestigiosa firma.

O el Collar Maharahaj (2020), creado con «una esmeralda hexagonal de 43,73 quilates y otras dos con un total de 86,96 quilates procedentes de minas de Colombia. A ellas se suma el colgante en forma de «racimo» compuesto por 19 gemas, un elemento poco frecuente en la Alta Joyería».

Ya sea que se lleven como una declaración audaz en una gala de alto perfil o como un toque de glamour en una ocasión especial, las joyas Tuti Frutti de Cartier son más que simples accesorios: son obras de arte que encarnan la pasión y la creatividad de una de las casas de joyería más veneradas del mundo.

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